Vilma Otárola: por el camino de la Paz

Qué el chileno es "patiperro", qué casi siempre hay uno en los lugares menos pensados, -igual que los chistes-, no deja de sorprender. Pero que una mujer deje todo seis meses y recorra en bici la mitad de Chile y el mundo por la paz, eso ya escapa de lo habitual.

Más todavía cuando conocemos su experiencia. Una teleserie real que perfectamente podría ser el guión para una de la televisión. Sacarificio, acción, suspenso, amor, engaños, desilución, de todo vivió Vilma Otárola en seis meses de viaje, que culminó hace poco, recalando por ahora en Holanda. Aquí su historia.

Vilma Otárola González tiene 37 años y dos hijos, quienes viven con su ex marido. Vivió hasta el 18 de mayo de este año (2004) en su casa que arrendaba en la comuna de La Florida. Ese día dejó congelada su microoempresa y dejó su tienda encargada a unos amigos.

Así, cumplió la idea que tanto rondaba en su cabeza: salir a pedalear por la Paz, llevando un mensaje pacifísta y ecológico a diferentes rincones del planeta.

Aunque sabía que era imposible abarcarlo todo, trazó una ruta específica con un objetivo claro: llegar a Europa con su mensaje de "amor y paz".

-¿Cómo nace esta "idea loca"?

"La idea es loca pero cuerda. Es más loco ir a la guerra por dinero o por conseguir la nacionalidad de norteamericano, eso si es loco", dispara Vilma. "Me nace por que soy pacifista y ecologista, siento que debemos hacer cosas fuertes para ser escuchados y sin armas o inventar guerras para conseguir terreno. La paz es lo más importante para este mundo y todos la queremos".

"Hay mucho que hacer. Yo creo en una revolución de la paz, una moda, una necesidad de provocar la paz y para eso hay que exigirla".

- ¿Eres católica "de misa"?

"Para mí, Dios está en todas partes. No necesito la misa para estar con él, ya que sé que él está en mí y en todo. He ido a misa también, he estado en otros tipo de cultos a Dios, evangélicos, mormones, testigos de Jehova...y todos llegan a un mismo fin. Yo resperto todas las religiones y creo en Dios profundamente, sin él no podria hacer esto".

"Espero terminar esta travesía, nada es imposible para Dios y él me bendice cada día".

- De Santiago hacia Arica pasaste por varias ciudades y localidades, ¿qué te pareció la geografía del norte y qué anécdota recuerdas?

"Chile es un país hermoso. Nuestra geografía y su gente es muy bella. Cruzar el Desierto de Atacama es increíble. En todos lados me recibieron muy bien y conocí a cientos de personas. Creo que eso me hizo una persona más sensible hoy", confiesa la correcaminos criolla.

"Recorrí muchos kilómetros con harto sol, a veces estaba exhausta, sentía mi respiracion, el silencio de la noche, el latido de mi corazón, el viento en contra de mi, muchas veces muy fuerte, que ni en cuesta abajo podía pedalear".

Recuerdo con cariño mi primera estadía en un hogar de niñas, donde entregué mi primer mensaje de paz a las 150 alumnas de enseñanza media, o la de un Chamán, Francisco Barrios, que me confirmó en mi fé con Dios. También como en pleno desierto ví a un hombre que iba caminando y que me hacía señales pero cuando me acerqué hacia él unos 50 metros, ya no estaba", relata.

"Sentí mucha paz en ese momento, y nunca miedo, fue una cosa linda", rememora Vilma.

"Tampoco olvidaré como en la ruta mostraba mis botellitas de agua vacía y los camioneros se detenían al lado del camino y me convidaban agua o les decían por radio a sus colegas que yo iba hacia el norte y luego en el camino paraban y me daban frutas".

¿Cómo financiaste seis meses de viaje?

"Junté mis ahorros, unos $400 mil pesos y solicité el apoyo de mi comuna donde postulé formalmente a una beca deportiva".

Según cuenta Vilma, el alcalde Pablo Zalaquett se comprometió con un millón de pesos pero no le entregó la totalidad del dinero sino la mitad.

"Debo reconocer que el alcalde puso su mano por ahí y se movió todo más rápido (para la beca) gracias a él, a pesar que cuando se hizo la conferencia de prensa a los medios, anunció que la cifra ascendía a un millón de pesos, pero después se echó para atrás diciendo que jamas dijo eso. Nunca me llegó a mi cuenta el resto de plata", se queja.

Consultada por el tema, Lily Zuñiga, periodista de Prensa y Relaciones Públicas del municipio floridano dijo a MTB Action que desde que salió Vilma de Santiago nunca se volvieron a comunicar con ella, a pesar de que la deportista insiste en que sus últimos mails fueron escritos desde Ecuador.

Lo cierto es que no fue el único aporte donado para la causa ciclísta-pacífica. La multitienda La Polar también "se puso" con 400 mil pesos y el supermercado Líder con igual cifra.

Vilma destaca la gestión de su amigo Víctor Garrido, quien fue su brazo derecho para conseguirle auspicios y darle ánimo en todo momento.

- ¿Cuánta plata gastabas al día?

"Yo gastaba cerca de 10 mil pesos diarios en Chile y cerca de 45 mil pesos en Europa. Muchas veces por mi misión no me cobraban los hoteles, por ejemplo.

En Perú, en Lima, estuve 5 días sin pagar hotel, sólo comida, cuando quería almorzar entraba en un restaurant en la carretera y la gente me conocía por que salí varias veces en la televisión y no me cobraban", cuenta.

"Mucha gente me invitaba a su casa y no desconfiaba de nadie, siempre aceptaba todo. La policía me dejaba en casa de la gente y le pedian los datos a las personas que me alojaban. En todo Perú fue así", recuerda Vilma.

"En Ecuador unos periodistas me esperon en la carretera y me invitaron a su casa y fui entrevistada por el mejor periodista del país y mi cruzada por la paz tomó mucho valor allí".

LOS TROPIEZOS DE VILMA

Sin embargo, no todo marchó bien en el viaje de Vilma Otárola. Al salir de Chile y "cuando me dirigía de Tacna a Lima en bus, ya que debía llegar a una carrera en Huasauhasi para correr un cross contry, en Chincha había un paro y la carretera estaba bloqueada por una protesta donde lo pasé muy mal", recuerda.

"Asaltaron mi bus donde ibamos 40 personas y yo fui amenazada por un tipo con un cuchillo", relata quien -precisamente- se encontraba allí justamente para pedalear por la paz y la no violencia.

Afortunadamente el hecho no pasó a más y Vilma no sufrió daño físico sino sólo el susto propio de una situación tan extrema como aquella.

Pero el camino le tenía preparado más obstáculos. En Ecuador perdió ni más ni menos que su chequera electrónica.

- ¿Qué hiciste cuando quedaste sin dinero?

"Fui a pedir la ayuda del cónsul chileno en Ecuador, Sebastián Labra. Él me prestó dinero mientras me traspasaban el mío desde el Banco Estado al Banco Pacific".

"No me acuerdo cómo la perdí, en un momento fui a sacar dinero y no tenía la chequera. Fue en Manta, una ciudad hacia la costa, donde fue la última vez que la ocupé y en Quito me di cuenta que ya no la tenía".

Subsanado el problema, vendría otro tropiezo. Esta vez fue en Colombia, donde la chilena se cayó de la bicicleta.

"Estaba en una cuesta muy alta -después de recorrer 50 kms apróximadamente- y me enganché a la moto de un policía que me escoltaba (una pésima idea para no imitarla jamás).

"Dije no queda mucho y me solté antes de terminar la cuesta pero un gran viento me hizo perder el equilibrio y me fui con la bici y el cuerpo hacia adelante".

- ¿Te hiciste mucho daño?

"Me pegué en la cabeza. Por suerte tenía el casco".

"En la rodilla izquerda rompí mi piel y se me llenó de líquido,
también me golpie en muchas partes pero la rodilla fue lo peor. Menos mal que estaba el policía detrás porque o si no me pasa un auto por encima", apunta.

No fue la única vez que la policía le salvó la vida en Colombia. En su paso por ese convulsionado país, Otárola contó siempre con una escolta permanente que la protegió durante su trayecto por los lugares de más alto riesgo.

"En un momento me escoltaron 24 policías fuertemente armados. No obstante, pedaleé poco allí por la inseguridad que provoca la guerrilla", indica.

Eso sí, en todos los países en que recorrió hubo tiempo de entregar su mensaje de paz y concientizar a la gente de cuidar la no agresividad, la tolerancia y el respeto hacia el otro.

"La mensajera de la paz" fue entrevistada además en radio, prensa, televisión e invitada a actos sociales, políticos, en colegios, universidades y otros organismos, donde pudo explayarse.

Fue en su recorrido por Ecuador cuando conoció a Carel Grootveldt, su príncipe azul (ver nota aparte) y a la familia Villa Gómez, de quienes guarda eternos agradecimientos. "Ahi tengo una nueva familia que en dos oportunidades me alojaron en su casa, haciéndome sentir hija y hermana incondicional", señala cuando se acuerda de su complicado percanse monetario en la mitad del globo.

Vilma Otaróla, una que vez que se rehizo de nuevo de dinero y tras un un viaje frustrado en barco hacia Europa, cruzó el Atlántico en avión, donde sigue sus pedaleos en distintas ciudades del viejo continente.

- ¿En qué consiste tu equipaje básico?

"Tengo una bicicleta Lahsen. La misma empresa me auspició con repuestos, mantención mientras estuve en Chile, me dió unas alforjas, un saco de dormir de alta montaña para 10 grados bajo 0; una carpa semi alta montaña y una cosinilla".

"De ropa, uso un polar de la empresa fotstereo que además financiaron mi camara digital y mi página web; dos cortavientos de La Polar, dos calzas Líder, una Lahsen, 6 tricotas(2 cortas y 4 largas) también aportadas por Lahsen, dos pantys de lana y dos pantalones térmicos".

"Además, mi amigo Víctor Garrido me cooperó con una mochila para mi equipaje donde transporto la ropa y los alimentos. Otra amiga, Patty Sepúlveda, me regaló ollas de campaña".

"Llevó también, remedios y la mínima ropa interior. Son 35 kilos de peso en total", señala Otárola.

- ¿Por qué crees que las mujeres en Chile no andan tanto en bicicleta?

"Creo que a las mujeres sí les gusta la bici, lo que pasa que es peligroso en Chile pedalear y sólo las valientes pedaleamos en la ciudad. Tambien pienso que hay algo de pereza en algunas. En todo caso, si uno va al Cajón del Maipo, se ven varias por ahí".

"Con mi travesía yo quiero reivindicar la figura de la mujer chilena, esa que con esfuerzo y tesón no tiene obstáculos cuando se propone un objetivo", destaca Vilma Otaróla.

- ¿Cuándo regresarás a Chile?

"No depende de mi volver a Chile. Aún Dios no se que tiene preparado para mí. Quiero trabajar y tener dinero para muchas cosas. Creo que viviré en Europa un tiempo, quiero entrenarme para participar en carreras de cross country, pero eso depende de mi trabajo y el idioma. Quiero hacer muchas cosas".

"Mi recorrido aún no termina porque mi idea es recorrer España, Francia, Bélgica, Holanda, pero mis auspiciadores se fueron y ahora no tengo ningún euro".

"Vivo en la casa de mi novio en Holanda, el me ayuda con la plata y el idioma. Quiero estudiar inglés y después escribir un libro con todas mis vivencias. De hecho, ya lo estoy haciendo", adelanta.

"Voy a terminar mi cruzada cuando consiga otra vez mi propio financiamiento para poder seguir viajando en bicicleta y así entregar mi mensaje", dice la trotamundos chilena.

"UN AMOR EN PEDALES"

"Nunca pensé que en este momento iba a encontrar a el hombre de mi vida a tanta distancia de Chile. A Carel lo conocí en Ecuador hace 2 meses y desde allí hemos estado siempre juntos".

Él estaba en un restaurant, al lado del hotel donde hospedé yo, en Puerto López. Había llegado hasta allí después de recorrer 120 kilómetros con Anita, una italiana con la que hicimos amistad.

Al entrar al restaurant con ella, divisamos a Ronal, un amigo suizo que conocimos en un hotel de la zona de Bambú. Él nos presentó a sus amigos, entre los que estaba Carel.

Fue un flechazo, un amor a primera vista. Almorzamos todos juntos y conversamos mucho. Después salimos a caminar por la playa.

Entrada la noche quize armar mi carpa en la playa, ya que ésta era maravillosa, muy tranquila, olas pequeñas y un lugar bonito y seguro.

Carel me acompañó toda la noche hasta el amanecer y bueno...fue todo muy lindo.

Después, él decidió acompañarme en una parte de mi travesía. Alquiló una bicicleta para recorrer 500 kilómetros conmigo.

Cuando se fue de vuelta a Holanda, le comenté un día lo que me había pasado con la pérdida de mi dinero y él me envió un giro. Con esa plata pude viajar a Holanda y desde allí que estamos juntos.

Estamos muy enamorados, nos amamos mucho y en 5 meses nos casaremos. Él me pidió matrimonio de la forma más romántica que existe, yo dije sí, y ahora estamos planificándolo todo".