Transantiago redujo congestión y ruido en la capital

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 A una semana de haber debutado el Transantiago, el nuevo sistema de locomoción pública concesionado no puede dejar contentos a todos.

Por un lado, los que sí se benefician con paraderos y recorridos que les son favorables y por otro, los que ahora deben caminar largas cuadras y tomar más de un bus para poder llegar a sus trabajos.

Falta de máquinas en sectores periféricos, frecuencias de los servicios dispares, paraderos, estaciones de trasbordos y terminales no construidos, choferes insatisfechos por sueldos y calles no aptas por las que deben circular los buses, son los principales problemas por mejorar.

El plan Maestro de Transporte prometió para los ciclistas 70 kilómetros de ciclovías en la ciudad de Santiago, como asimismo, estacionamientos de bicicletas en 70 estaciones de transbordo y estaciones de Metro, lo que está lejos de ser una realidad hoy.

En cambio, el retiro de las viejas “micros amarillas” y los nuevos recorridos del Transantiago, trajeron consigo la disminución de la congestión en el tránsito vehicular en la capital chilena y redujo los índices de contaminación acústica.

El centro de Santiago presenta un aspecto más amable para el peatón y el turista durante estos días de verano, donde el tráfico automotriz disminuye también ostensiblemente por las vacaciones.

El ordenamiento de la locomoción colectiva, con máquinas nuevas y más silenciosas, bajó el ruido al que mal se había acostumbrado el santiaguino.

Según informó el diario El Mercurio, Juan Cristóbal Acevedo, “prociclista” y empresario de profesión, realizó mediciones de ruido en Bandera y Estado.

“Elegimos esas calles porque se encuentran dentro de las más ruidosas, según datos del Sesma”, dice Acevedo.

La misma medición realizó Nelson Morales, jefe de la Unidad de Control de Contaminación Acústica (UCCA) de la Municipalidad de Santiago, quien con un sonómetro tomó muestras de sonido en el centro.

16 DECIBELES MENOS DE RUIDO

Según datos de Morales, antes del Transantiago (mediciones hechas años atrás) calles como San Antonio y Bandera presentaban 80 decibeles (db). La medición post Transantiago da como resultado 64 db. Parecidos resultados son los del empresario Acevedo (79 antes y 60 después).

Juan Carlos Muñoz, ingeniero en transporte de la Universidad Católica, comenta que aunque no tiene cuantificaciones de la disminución del ruido, en conversaciones con quiosqueros de la Alameda, éstos le han dicho que perciben menos bulla.

Sobre el tema, el Seremi de Salud respondió que aún no se hacen mediciones de las nuevas condiciones de sonido en la capital, pero que debido al cambio este año se actualizarán los datos del Sesma, cuyo último estudio se hizo en 2001.

Esos datos demuestran que la disminución de sonido en las calles del centro va de 1 a 4 decibeles. Los niveles de ruido están entre 75 y 79 db.