Sin secuelas y entrenando hace 2 semanas, Bernardita Pizarro rememora el accidente y planea volver a la alta competencia en 2008

Publicado el 5 de marzo de 2007
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 La mejor ciclista de Chile y undécima del mundo hoy en Downhill, está devuelta a los entrenamientos luego de 7 meses de rehabilitación tras su grave accidente en Canadá que la tuvo al bode de la muerte.

En su primera entrevista pública a la Revista Deportes del diario El Mercurio, "la princesa del MTB" cuenta cómo fue la caída en Whistler, las negligencias médicas, el duro proceso de volver a caminar, hablar y comer. "Quiero llegar a ser Campeona del Mundo", afirma Berny.

Por Rodrigo Fluxá – Revista Deportes El Mercurio 

Una calurosa tarde de diciembre, apenas unos días antes de Navidad, Bernardita Pizarro reposa en el patio de su casa en Las Condes. Su pololo, Gustavo Lobos, recién se había comprado una bicicleta y la probaba en el minúsculo espacio.

-"Pásamela", le dicen.

El muchacho se queda helado, y obedece. El silencio es total. No es el más largo, el más complicado, ni el más glamoroso de los paseos de Bernardita Pizarro. Pero no se le olvida jamás. Seguro.

"Me dieron ganas, y lo hice no más. Sin pensarlo tanto", dice. "A los pocos días fui al Parque Araucano". Y así siguió. Como suena: a siete meses del accidente que casi la mata y la mantuvo en un profundo coma por tres semanas, con riesgo vital, está otra vez arriba de la bicicleta. Es más, está entrenando hace dos semanas y hoy empieza a trabajar en doble turno.

La ciclista habla como si nada. Y nada en ella -salvo una cicatriz en el cuello producto de una traqueotomía- delata la odisea en que se transformó su vida a partir del sábado 22 de julio. "Puede parecer muy rápido, pero fue súper lento para mí".

-No quisiste dar entrevistas a la prensa todo este tiempo. ¿Por qué?

"Es que no me sentía lista. Apenas hablaba del accidente me ponía triste y me largaba a llorar. No estaba apta, me hubiese provocado mucho stress".

-¿No quedaste con ninguna secuela? ¿Podrás retomar la actividad sin problemas?

"Casi no tengo dolores producto del accidente. A veces la pierna me molesta un poco (se fracturó el fémur). Lo que sí, perdí gran parte de mi fondo físico. Entreno dos horas y quedo muerta. Pero eso se puede recuperar".

-Todos los exámenes indicaban que habría algún daño cerebral. Neurológicamente, ¿tienes algún problema?

"No, ninguno. Ni de movilidad ni nada".

-Parece increíble que estés arriba de la bicicleta.

"Ha sido rápido, pero de alguna forma es normal. Siempre he sido aperrada, está en mí, en mi familia. Siempre he luchado por todo. Sabía que podía sacarlo adelante".

-¿Fue muy dura la rehabilitación?

"Súper difícil. Cuando llegué a Chile me di cuenta de lo grave que era lo que me había pasado. El primer día en el Hospital Militar traté de bajarme de la cama para caminar y terminé en el suelo. No podía comer; se me caían las cosas de la boca".

"Tuve que aprender a hablar de nuevo. Trataba de tomar un vaso, y no podía. Me tenía que levantar a las siete para ir a rehabilitación, y al principio creía que todo eso no me servía, quería entrenar como antes. Fue difícil darse cuenta, pero de a poco tomé vuelo".

-¿Emocionalmente estabas muy mal?

"Pésimo. Me mencionaban el accidente, y me ponía a llorar, escuchaba la canción que sonaba en la clínica en Canadá y lloraba. Estaba como sin control".

-¿Te cambió en algo el accidente? Mucha gente cambia su forma de ver la vida tras ese tipo de experiencias.

"Mmm, o sea como que sé qué cosas me importan realmente. Antes perdía mucho tiempo pensando en cosas que en realidad no me importan tanto. Como en estudiar, quería entrar a estudiar cualquier cosa. Ahora sé que lo que me interesa es andar en bicicleta, ésa es mi vida. Antes me importaba mucho lo que pensaba el resto, me desvivía con los pelambres. Ahora me interesa sólo mi círculo cercano".

-¿Es muy malo el ambiente del ciclismo?

"Sí, hay demasiada envidia. Y como a mí me va bien, me pelan mucho. Si salgo de noche, al tiro empiezan a hablar que me agarré a no sé quién… puras cosas negativas. Ahora estoy por sobre eso".

-Se dice que eras muy competitiva, que eso te jugó una mala pasada en el accidente. ¿Es así?

"Eso es algo que me metió mi papá en la cabeza: que tenía que ser la mejor, ganar siempre. Y por tratar de ganar me saqué la cresta. Eso no lo voy a hacer más. Me voy a entrenar, prepararme bien, y quiero llegar a ser la campeona del mundo, pero si no se puede, no se puede no más. Chao. Si salgo segunda en una carrera, bueno, igual estará bien".

-Por eso te caíste, ¿por ambiciosa?

"Por loca. En Lisboa, dos semanas antes del accidente, salí segunda en una fecha de la Copa del Mundo, mi mejor resultado. Ahí fui la única que tomó un salto muy peligroso. Es que a ese nivel, tienes que hacerlo. Si en los descensos no tomas los saltos, imposible estar entre las diez mejores del mundo".

-¿De qué te acuerdas del día del accidente?

"Que había hecho como 20 veces esa bajada y estaba molida porque era durísima. Dura tres minutos, pero con saltos todo el rato, los brazos terminan cansadísimos. Ese bike park en Whistler es uno de los más bacanes del mundo, yo ni siquiera iba a ir a esa carrera, pero me invitaron…".

-¿No ibas a ir?

"No, pero me invitaron, y fui no más. Como te decía, llevaba como veinte bajadas ese día, y en esa última venía tratando de pillar a un tipo que venía más abajo. Y al llegar a una pequeña meseta salté y traté de acostar la bicicleta de lado, un truco que había aprendido hace poco, y pafff, me caí. Si hubiera llevado un casco de peor calidad, no despierto más".

-¿Supiste de inmediato que era grave?

"Sí, me había caído antes, pero acá sabía que me había fracturado. Estuve inconsciente como un minuto, según me dijeron, y como media hora después me vinieron a buscar".

"Hubo cosas muy raras ahí: la gente de la organización le dijo a mi familia que me había trasladado en helicóptero y que la evacuación había sido rapidísima. Y era mentira: me sacaron en una ambulancia y se demoró como tres horas. Si me acuerdo hasta la canción que sonaba en la ambulancia. Es una de TATU. La escucho y lloro".

-¿Y por qué mintieron en lo del traslado?

"Para desligarse de responsabilidades, porque la cosa no se veía bien. Mi familia supo mucho después, recién cuando salí del coma".

-¿Tú sospechabas que algo te podía pasar, en ese momento, recién accidentada?

"Llamé a mi mamá desde el hospital para contarle que me iban a operar por la fractura del fémur. Al principio traté de no asustarla. Le dije: 'Afírmate, mamá, me caí y mañana entro a pabellón'. Pero no aguanté, me puse a llorar y le dije que tenía un mal presentimiento, que no sentía las piernas y que quedaría inválida. Al segundo día ya estaba en coma, y no me acuerdo nada".

-Pero te habrán contado.

"Sí, de a poco hemos reconstruido con mi familia todo lo que pasó. La embolia pudo ser producto de todo lo que se demoraron en operarme de la fractura. Llegué a las doce de la noche al hospital y me intervinieron al otro día, cuando lo normal habría sido haberlo hecho al tiro. Estaba súper asustada. Me acuerdo que había una enfermera chilena, la agarré del brazo y le pedí que no se fuera de mi lado".

-La pasaste muy mal.

"Pésimo, me acuerdo que me conectaron el respirador cuando todavía estaba despierta. Quedé con pánico a esas luces; peor: fobia. No puedo ir al dentista".

-Tu familia lo sufrió mucho.

"Mal. Cuando me sacaron de la UTI y todavía estaba en coma, los doctores no me iban a ver. Le decían a mi mamá que allá los pacientes se ven sólo por el fichero, que el trabajo lo hacen las enfermeras. Mi mamá se desesperaba. Le decían que no se preocupara tanto, que la suerte estaba echada: iba a morirme o a quedar vegetal. Cuando desperté y vieron que, por ejemplo, quería hablar, todos los doctores querían inspeccionarme y presentarme como un ejemplo de recuperación, un caso insólito".

-Bueno, parece insólito. ¿Exageraron los médicos en Canadá?

"No, es que los exámenes eran muy negativos. El electroencefalograma mostraba que toda la parte de adelante de la cabeza estaba muy dañada. Y según eso trabajaban".

Hay gente que recuerda cosas mientras estaba en coma. ¿Te pasa a ti?

"Al principio era como un sueño largo de puras cosas lindas: que estaba en la playa, que hablaba japonés. Pero con el tiempo me he ido acordando de cosas. Me acuerdo que había voces que gritaban: 'Está muerta, se nos va, se nos va'. Yo creo que eran los doctores. Ah, y me acuerdo del que ahora es mi pololo que me decía: 'Despierta, despierta'. Y desperté".

Igual es undécima

El "down hill" es una de las cuatro modalidades que reconoce la Union Ciclista Internacional. Consiste en descensos a toda velocidad cerro abajo contra el tiempo. Bernardita Pizarro inició su carrera internacional a los 16 años, siempre junto a su padre, Sergio. "Fueron años bien difíciles: andábamos en un motorhome para todos lados y a veces teníamos que dormir en el piso o pedirles a algunas compañeras que nos prestaran una pieza. Pero llegó un momento que dije basta. Y los resultados mejoraron de inmediato".

Pizarro estaba cumpliendo la mejor campaña de su vida justo antes del accidente. Pese a dejar de competir en julio, terminó 11ª el año, que tuvo como punto más alto el segundo puesto conseguido en Lisboa.

Y ahora, ¿qué? El equipo de trabajo de Bernardita está planeando un regreso a la actividad internacional para el 2008, con ella ya completamente recuperada. La idea es profesionalizar su carrera aún más, para lo cual cuentan con el apoyo de los dos principales auspiciadores de la ciclista, quienes no retiraron el auspicio pese al traspié.

"Me da lata ser más conocida por el accidente que por mi carrera, pero así es Chile y eso no va a cambiar. Quiero volver a ganar".

Explicaciones médicas para un milagro

El doctor Erick Strömbäck fue el encargado de recibir a Bernardita Pizarro en el Hospital Militar el domingo 27 de agosto. Y estaba preparado para lo peor.

"Los informes y mails desde Canadá hablaban de un caso mucho más severo del que encontramos. Ella llegó en estado de vigilia, o sea despierta, pero no cuerda. De todas formas, neurológicamente estaba mucho mejor de lo que nos decían desde allá. Me da la impresión que nos ocultaban información", dice el neurocirujano. Prosigue.

"Yo especulo que allá cometieron un error. Aparentemente, la embolia se inició previa a que la operaran de la fractura del fémur e intervenirla en esas circunstancias fue un error. Por eso deben haber sido los pronósticos tan negativos".

Igual Strömbäck se sorprende por los avances. "Efectivamente hubo daño cerebral, pero en la zona frontal del cerebro. Si hubiese sido en la zona troncal, no habría tal recuperación. De cualquier manera, la recuperación que tuvo ella es muy poco frecuente, incluso entre pacientes jóvenes".

El doctor Rafael Gutiérrez está a cargo ahora de la rehabilitación de Bernardita (que empezó en MEDS, pero sigue de forma particular).

"Nadie esperaba algo así. La desinflamación de la zona dañada del cerebro evolucionó de manera notable y claro, ayudó mucho que sea joven y deportista, pero cuando la recuperación es a este grado, hay que darle gracias a Dios. Si vuelve a competir sería sólo médicamente comparable a lo de Lance Armstrong".

Igual el profesional pide mesura. "Es un proceso largo y no podemos apurarnos. Tiene que mejorar su fondo físico y la motricidad fina. Creemos que el otro año estará lista".