Segunda Mega Salida Bikemontt casi duplicó participantes

Por :
Commentarios: Off

 Mountain Bike Action acompañó de cerca a los 377 intrépidos que se sumaron a esta nueva y entretenida aventura, llena de superhéroes e historias anónimas. Revisa la Galería de Fotos mientras trabajamos en la edición de algunos videos que ofreceremos pronto.

“Alguien tiene un analgésico”, preguntaba un adolorido mountainbiker en pleno cerro, durante la mitad del recorrido que conducía a la cima cordillerana donde se ubica el Centro de Ski Lagunillas, en la zona del Cajón del Maipo, en Santiago.

-“Te duele la cabeza”, preguntó el periodista de MTB Action, pensando en que el calor y el cansancio terminaron pasándole la cuenta a uno más de los decenas de ciclistas de montaña que debieron devolverse a tierra plana después de no poder resistir esta segunda Mega Salida del Foro Bikemontt, que en esta ocasión superó las expectativas de los organizadores, con 377 deportistas escalando en “patota” la empinada pendiente pedregosa, compartiendo la pasión por el MTB, en una prueba no competitiva y de mucha camaradería.

“No, es que me duele mucho la rodilla”, respondió el ciclista al hacer una parada en uno de los riachuelos donde llegaban “casi muertos” los esforzados pedaleros a cargar la caramayola, a mojarse la cara, los brazos y el pelo, en una suerte de oasis en el desierto, antes de preparar la arremetida final y conseguir hacer cima juntando la última respiración disponible.

 No hubo respuesta positiva de los 7 bikers que a esa altura, literalmente, no les salía demasiado el habla. Es que lamentablemente ninguno de ellos traía consigo un calmante para el dolor.

El sonido del agua cayendo de la vertiente y la respiración agitada de los deportistas hacía eco en el Cajón del Maipo ese día 16 de noviembre de 2008, mientras dos cóndores provocaban sombra con sus vuelos.

Hasta que entró en escena “Poncharelo”, el nick  (sobrenombre con el que se distinguen los miembros en un foro) chilenizado de “Poncherello”, aquel policía motorizado de la mítica serie “Chips”, de fines de los 70’, protagonizada por Erik Estrada.

Este ciclista, cercano a los 30 años, moreno, pelo corto, sin polera, con la piel color café oscuro, tostada por largas jornadas de pedaleo, lucía un prominente cuerpo trabajado, con musculatura marcada, mayor a la que ostentaba el propio Estrada.

A “Ponch” lo conocimos minutos antes, cuando en nuestro automóvil seguimos la ruta junto a los rezagados del “choclón”. Ya habíamos rescatado a Barny, ¿qué es esto? ¿Un especial del recuerdo televisivo? No, simplemente otro personaje del mundillo Mountain Bike criollo, que de guardia en la semana, los sábados y domingo monta su corcel de metal por las llanuras de la Región Metropolitana y otros paseos cicloturista a Hierba Loca, Laguna Verde, entre otros, siempre junto a sus amigos, según nos contó mientras se recuperaba del cansancio al interior de nuestro vehículo. Él fue uno de los primeros en desertar porque simplemente se fundió y no daba más.

Mientras el carro de arrastre dispuesto por la organización se encargaba  de trasladar su bicicleta al centro invernal, “el Barny” -como lo conocen casi todos los colegas foristas amantes del mismo hobbie- lo saludaban mientras “echaba” la talla y repartía aliento y agua a sus amigos.

Nos comentaba de “Poncharello” y sus andanzas en un viaje a Viña del Mar.

 “Aquella vez, los carabineros lo obligaron a bajar de la vereda “porque las motos no pueden andar sobre ellas”. A lo que el musculoso pedalero retrucó: “Si le encuentras el motor, me bajo a la calle”.

“Barny” se jactaba de lo “bacán” de la bicicleta de su amigo y juraba de “guata”, esa misma que ayudó a inmortalizarlo con tan asertivo apodo, que su socio de mil paseos ya estaría saboreando la tallarinata y la piscina en la cúspide.

Cuando doblamos por una de las cerradas curvas, el auto patinó y tras el polvo, la figura de “Poch” comienza a aparecer como una aparición bíblica. Encuclillado frente a su bicicleta, no estaba rezando ni llorando porque lo pasaban todos, sino que parchando la cámara de la rueda delantera, utilizando en sus manos guantes quirúrgicos y un arsenal de herramientas sacadas de una alforja.

“¡Ese es Poch!”, exclamó con sorpresa “el Barny”. Paremos a ayudarlo, nos dijo. Al observar la máquina uno se daba cuenta lo freak que teníamos frente a nuestros ojos. Es que realmente estaba “tunneada”. Su dueño “le metió plata” a la bike y le realizó una serie de “intervenciones”. Dos caramayolas para guardar agua en los costados de la horquilla, camuflaje militar del marco (o chasis para los menos expertos), foco de luz delantero y hasta una radio de auto conectada quien sabe cómo, pero retumbaba en medio del majestuoso paisaje montañoso. Una escena delirante, como de esas de “Alicia en el país de las maravillas”, insólita, divertida y llena de originalidad.

 La bicicleta de “Poncharelo” pesa sobre 40 kilos pero su piloto subía como si nada, pedaleo constante y a buen ritmo. “Barny” le cargó más agua y lo ayudó a guardar las herramientas. “Ponch” se subió como a un caballo, y comenzó a cabalgar pasando a sus colegas que lo hacían en bicis de aluminio que rondan los 12 kilos promedio.

Fue en el riachuelo donde Poncharelo, de profesión masajista, se encontró con aquel biker adolorido en una de sus rodillas, pidiendo algún analgésico. “Siéntate aquí y estira la rodilla”, le dijo en tono policial, emulando a su alter ego y con la voz del que sabe de lo que habla.

“Te duele”?, le preguntó. “Sí, dijo el malogrado ciclista. “Lo tuyo es un problema de meniscos”, diagnosticó “Ponch”. Y mirando la bicicleta del adolorido se fijó que el asiento lo utilizaba muy arriba. “Ahí está el drama, debes bajar el asiento, por eso te viene el dolor”, y entró a darle una charla técnica mientras el equipo de MTB Action ayudaba a darle agua a quienes llegaban al sector de la vertiente en busca de la “agüita bendita”.

Niños y adolescentes con resistencia de superhéroes nos sorprendieron cuando llegábamos al último tramo, quizás el más difícil por la altura, la fatiga, el calor y la deshidratación.

Pero allí estaban ellos, agrupados en distintos clubes o como simples N.N., con un stiker de su nick pegado al casco, pedaleando con la mirada hacia arriba, concentrados, al igual que las decenas de mujeres de distintas edades, que también se sumaron a este exigente pero entretenido paseo ciclístico.

Tíos, sobrinos, amigos, hermanos todos del Mountain Bike se abrazaron al llegar al centro de ski. La proeza estaba cumplida para ellos y la alegría era compartida por Miguel Ángel Vargas, creador y fundador del Foro Bikemontt, la comunidad biker más popular del momento.

“Estoy contentísimo, nuestro segundo evento salió de maravillas, llegaron casi todos los inscritos y recibimos un respaldo tremendo, tanto de quienes participaron como de nuevos sponsor que se van sumando año a año”, contó a Mountain Bike Action.

“Les agradezco a ustedes por venir y sobre todo a “Pato Lucas”, quien ha sido quien llevó la batuta en la organización, en realidad, agregó un emocionado “Aleko”. Eran las cuatro y media y aún estaba literalmente en la punta del cerro, compartiendo con sus amigos de Santiago. Su bus hacia Puerto Montt partía el mismo día a las 23:00 horas.

 Un fin de semana corto pero intenso para el cerebro de Bikemontt, quien comanda un foro que se consolida como el de mayor participación, con más de 17 mil usuarios registrados, un lugar con libertad para “postear” marcas, ventas, opiniones disímiles y críticas, sin caer en el libertinaje ni en la falta de respeto, porque cada miembro entiende que la autorregulación es saludable para una comunidad que crece y acoge cálida e inteligentemente a quien llega por primera vez, como es, en general, la gente del sur.

Vimos también a varios adultos mayores con un estado físico a prueba de infartos. Estos dan una lección de vida a todos esos jóvenes viciosos y “carreteros” que se cansan subiendo las escaleras del Metro.

Uno que está lejos de clasificar en ese ámbito es Camilo Mendoza, un adolescente de 15 años, con cuerpo de zancudo pero que voló a la cima en primer lugar y se hizo acreedor de un set de llaves y una caramayola.

Luego del homenaje vino la rifa y algún chapuzón de agua. El primero en repartirse agua al cuerpo fue “Poncharelo”. “Barny” hacía la fila de la tallinarata, “Pato Lucas” continuaba al micrófono animando una alegre jornada cuando seguían llegando los últimos superhéroes que eran recibidos entre chistes y aplausos.

Una de ellas era una chica que acompañó a los últimos ciclistas en la retaguardia, gracias a su condición de profesional de la salud, se ocupó de los que caían en el “vía crucis”, ya que según nos informó trabajaba en la sección Urgencias del Hospital Salvador.

 Delgadísima y con celular en mano, tenía comunicación directa con los organizadores, que en moto, camioneta o jeep, se preocuparon en todo momento de salvaguardar a sus invitados. Equipos de radiotransmisores ayudaron para coordinar cada operativo. Otro similar desplegado por Carabineros escoltó temprano al primer pelotón que se reunió en el paradero 21 de La Florida, a las 8 de la mañana y que enfiló a San José de Maipo.

Ciclistas de distintas comunas, como el propio “Barny”, de Maipú o “Poncharelo”, de Santiago centro, confluyeron en ese lugar para llegar pedaleando los 30 kilómetros que los separaban de la pequeña y pueblerina plaza de San José de Maipo. Dos motoristas tipo “GI Joe” abrieron después camino a los primeros escaladores por el sendero.

Tras una largada intencionalmente desordenada y fragmentada, -porque hay que insistir en que no se trata de una carrera-, la segunda Mega Salida Bikemontt no tuvo accidentes graves que lamentar, salvo la caída de un ciclista que se dirigía a San José y que al parecer realizó una maniobra peligrosa y terminó en el pavimento.

A pesar de este punto negro, la bitácora de viaje registró más puntos altos que bajos, por eso el equipo realizador ya prepara la tercera “patita” de lo que será una prueba que quieren instaurar como “clásica”, todos los años, a mediados de noviembre. Es de esperar que el espíritu fraternal se mantenga y la organización se luzca tanto como los superhéroes con los que nos topamos al subir Lagunillas.