La UC pedaleará las ciclovías de Santiago para ejecutar completo estudio

Se ha demostrado que el uso de las bicicletas no sólo ayuda a la disminución de la contaminación en las ciudades, también es un ahorro de energía, una manera de combatir la obesidad y mejorar la salud mental de las personas que pedalean.

Por lo anterior, la Universidad Católica (UC) que ya se encuentra estudiando el tema de manera multidisciplinaria.

Fuente: MTB Action

El estudio licitado por el Ministerio de Transporte y Telecomunicaciones se enmarca, según explica José Molina, coordinador del equipo UC, en un plan de transporte sustentable, una iniciativa que tiene varias etapas y que busca sanear la cuenca metropolitana de Santiago. Dentro de este plan se asignaron recursos a las municipalidades para la ejecución de parques y ciclovías, pero se trabajó sin coordinación, lo que produjo que las ciclovías no estén estandarizadas ni conectadas y, por lo tanto, no constituyen una red. Por esto es que el ministerio encargó el estudio para poder mejorar las ciclovías que existen y sus enlaces.

Integran el equipo de trabajo de la UC Juan de Dios Ortúzar, José Molina, Francisco Fressard, Myriam Gutiérrez, Pablo Osses, Camilo del Río y Jazmine Calabresa, quienes además trabajan asociados a este proyecto con Agrupación Ciudad Viva y la Interface for Cycling Expertise de Holanda, organismo que asesora a los gobiernos para incorporar las bicicletas, dado que en cada país la situación es diferente.

El “Análisis de conectividad de ciclovías del gran Santiago”, como se titula el estudio, considera distintas etapas.  Lo primero es hacer un levantamiento de las ciclovías existentes. Para eso, geógrafos de la UC han recorrido todas las ciclovías declaradas y han generado un archivo maestro geo-referenciado. Además, otro equipo trabaja levantando planos y comparando con los planos existentes para verificar que lo diseñado coincide con lo construido. También están cuantificando la cantidad de gente que circula por las ciclovías.

Junto con el diagnóstico, el equipo elaborará un plan estratégico que contempla además la ejecución de 10  kilómetros de ciclovías no lineales, sino conexiones entre diversos puntos. Asimismo, se trabajará en mejorar la señalética y los servicios de apoyo como estacionamientos o guarderías de bicicletas.

La idea, explica el profesor José Molina, es que las ciclovías funcionen como una red porque de no ser así no cumplen con su función de trasladar a las personas a través de la ciudad de manera segura.

José Molina -quien lleva 10 años estudiando las ciclovías también es un ciclista- explica que la pendiente de Santiago es importante en el sentido poniente-oriente, pero que la mayor parte de los viajes se producen en dirección sur-norte. Para manejar el tema de la pendiente el coordinador recomienda ocupar una bicicleta con tres cambios. En otros países en las zonas de inclinación se usa un bus que en el frente traslada las bicicletas y así los usuarios pueden llegar hasta las zonas más altas de las ciudades.

Molina sostiene que el uso de la bicicleta se podría triplicar si existieran las facilidades, en especial, debiera crecer el uso de la bicicleta en niños y mujeres, quienes hasta ahora son los grandes ausentes. En los países nórdicos, por ejemplo, quienes más las utilizan son precisamente estos dos grupos.

José Molina destaca que es relevante trabajar en las ciclovías fuera de Santiago, ya que desde La Ligua hasta Los Ángeles se concentra la mayor cantidad de población rural, y ahí se requieren vías seguras porque es donde se produce la mayor cantidad de accidentes fatales. La cantidad de muertes es cinco veces más en las zonas rurales que en las ciudades.