Imborrable y sentido adiós a Francisco Corvalán

 

Sobrecogedora imagen. Más unidos que nunca, cerca de un centenar de mountainbikers acompañaron el último recorrido de Francisco Corvalán por las calles de Santiago.

El agradecimiento al amigo, colega y Campeón chileno se hizo tangible no solo en la misa y en un masivo cortejo pedalero, sino que desde todos los lugares del país y el extranjero, a través de numerosos mensajes por Internet.

Fuente: MTB Action / Fotos: Bikemontt

No siempre se respira un ambiente de genuina unión en el MTB competitivo. Ya sea porque en la pista la lucha por ganar se transforma en obsesión o las desaveniencias en el criterio de llevar los destinos de la actividad se contraponen y se critican con vehemencia. Nada de eso ocurrió al mediodía del miércoles 29 de julio. Como un milagro, los siempre silenciosos ciclistas se escapaban del colegio, la universidad o el trabajo y cruzaban medio Santiago para brindarle un último adiós a Francisco Corvalán, con un sentido tributo que sólo los grandes se merecen.

Sin voz por la pena que atosigaba las gargantas y más “apaleados” que nunca, los ciclistas se organizaron para acudir a la misa de Francisco en bicicleta y con tenida de competencia. Desde distintos puntos de Santiago se coordinaron y llegaron girando con dolor en el alma, a las 13:00 horas hasta la Parroquia de La Natividad del Señor, en La Reina.

El recuerdo a una persona buena y a un destacado deportista, con todos los atributos que ello implica, fue el recuerdo que se repitió en la ceremonia litúrgica.

Más tarde, el centenar de bikers que pudo asistir acompañó a la familia Corvalán Ortúzar rindiendo un homenaje ciclístico como pocas veces se haya visto. Junto a la carroza fúnebre, los mountainbikers escoltaron a Francisco en una colorida y solemne caravana que se desplazó por avenida Ossa hasta enfilar por toda Américo Vespucio, cruzando las comunas de La Reina, Las Condes, Vitacura hasta finalizar en el Cementerio Parque del Recuerdo, ubicado en Huechuraba.

Allí, en un simbólico gesto, abrieron un tunel con las bicicletas ordenadas unas tras otras para que ingresara Francisco y sus familiares al campo santo. Un detalle que caló hondo entre sus allegados y que llamó la atención por lo emotivo a incluso personas que observaron a respetable distancia este inolvidable e íntimo tributo.

Con la misión completa, los acongojados bikers rezaron y despidieron a su amigo. Un ciclista de categoría que ahora no verán pero llevarán en el corazón, recordando las enseñanzas que sin quererlo, quizás, dejó en la tierra, y que hablan de bondad, humildad, perseverancia y entrega. Gracias Francisco Corvalán. Q.E.P.D.

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