Copa Chile: organización impresentable

En la página oficial de la Comisión Chilena de Mountain Bike (CCMTB) aparecía desde del año 2005 que la Copa Chile (prueba única donde se elige a los Campeones Nacionales) se desarrollaría el 8 de enero. No se indicaba en qué lugar se haría.

Apenas comenzaba el año 2006 y reprogramaron la justa para comienzos de marzo en un escenario que todavía era incierto.

Llegó marzo y nadie sabía nada. Extraoficialmente, como ha sido la tónica de todo lo que gira alrededor de las huestes de la Federación Ciclista de Chile, las fechas tentativas surgían y los posibles circuitos circulaban como un eco, pero sin ninguna seguridad.

Hasta que a mediados de marzo la CCMTB actualizó su sitio y anunció que había Copa Chile: 8 y 9 de abril. Pero faltaba lo de siempre. ¿Donde serían las competencias?

Tema no menor, considerando que en menos de un mes debería estar resuelto la preparación técnica que requiere un circuito de categoría, los permisos correspondientes y lo que es primordial: la factibilidad en la agenda que deben conjugar los propios deportistas, quienes deben viajar, pedir permisos y conseguirse hospedajes y estadía.

Sin embargo, a cuatro días de la citada fecha y sin ninguna información oficial en el sitio de la CCMTB referente a la carrera ni a la ubicación de los circuitos de Descenso y Cross Country, aparece en la página de la productora a cargo del evento (Santiagos Producciones) que la fecha "definitiva" es el 29 y 30 de abril en el sector del Chivato, en el Cajón del Maipo, en Santiago.

La saliente directiva de la Comisión Chilena de MTB no podía terminar su gestión sin hacer lo que fue sistemático mientras estuvo a la cabeza del organismo: descoordinación y desinformación total.

En tres meses ¿era imposible asegurar un lugar para realizar la competencia?, ¿por qué no se advirtió a los mountainbikers de las situaciones que ocurrían frente a los reiterados atrasos y cambios de fechas?

¿Por qué programar la Copa Chile el mismo fin de semana que siempre lo hace el Interescolar Soprole? ¿O es que acaso obedece a razones y estrategias comerciales? Por un lado Milo, de Nestlé, la marca que financia las carreras de Santiagos Producciones y por otro, Soprole, auspiciador del evento escolar a cargo de Metaproducciones, que entre paréntesis, tampoco da a conocer sus fechas.

DESINFORMACIÓN: EL SINO DE UNA GESTIÓN

"Jamás hemos querido faltar el respeto a nadie, menos a quienes por los que estamos trabajando, pero comprendo plenamente las molestias", respondía a MTB Action Bernardita Niklitschek, Vice-Presidenta de la CCMTB y directora de la Federación Ciclista, durante el inicio de la temporada 2003-2004, el cual también tuvo una información errática y fantasmagórica.

La historia se repite y demuestra que no solo bastan las buenas intenciones sino que es necesario mantener al tanto a los niños, jóvenes y padres que son los verdaderos actores de las competencias de MTB y que participan entusiastas esperando encontrar una organización medianamente correcta, que los escuche, les informe y los tome en cuenta.

Insistimos, esta displicencia no es nueva y es lo que en definitiva mata a toda la actividad. Defrauda a deportistas, ahuyenta al público y lo que es peor, a las empresas y marcas comerciales que no ven con buenos ojos invertir dinero en eventos mal difundidos, precarios en repercusión y a la postre, en calidad.

Por más que quieran convencernos del alto nivel que posee el Campeonato Nacional, el "fuerte" impulso a corredores de regiones, los "excelentes" resultados de los escasos seleccionados chilenos que compiten en el exterior, la verdad es que los aciertos de la CCMTB (que sí los tiene) se ven eclipsados por faltas de criterio impresentables a nivel organizacional.

No se puede olvidar que gracias a ellos casi -y por primera vez- los propios corredores del MTB competitivo estuvieron a punto de consumar un paro de "bicicletas caídas" a fines del 2004, que habría perjudicado aún más la especialidad.

Después del episodio del paro hubo claras mejoras. Se designó a corredores representantes de las dos disciplinas (XC y DH) con el fin de ser puentes entre la Comisión, la organización y los deportistas. Se consiguió que el Campeonato Nacional entregara puntos UCI, se superaron aspectos de la señalización y trazado de los circuitos, se implementaron mayores medidas de seguridad para el Descenso y se decidió transparentar la organización del Campeonato Nacional y la Copa Chile a través de licitaciones públicas.

Es de esperar que con el advenimiento de una nueva directiva a la Comisión Chilena de MTB mejore el trato hacia los corredores, se revitalice el espectáculo, se profesionalice la actividad y se dejen afuera viejas rencillas y desconfianzas, para pedalear de una vez y para siempre por buenos y seguros senderos.