





Lo que era sólo una sospecha fue confirmado por la Comisión Nacional de Medio Ambiente (Conama) y el Servicio de Salud de Ñuble: la contaminación del aire en Chillán por la masiva combustión de leña en la ciudad es un problema severo y podría tener efectos en la salud de las personas.
Según consigna el diario local El Sur, la confirmación vino del monitor de calidad del aire que se instaló en el centro de Chillán, que durante los primeros 20 días de monitoreo en dos días encendió sus "luces rojas" y captó material particulado respirable MP10 por sobre los 150 microgramos por metro cúbico (µg/m3) que es el máximo permitido por la norma chilena.
El director regional de Conama, Bolívar Ruiz, explicó que durante dos días se detectaron en el centro de Chillán de 157 µg/m3 y 160 µg/m3, respectivamente. Afirmó que si se detectan siete episodios en un año, según la ley vigente, se considerará definitivamente sobrepasada la norma, "lo que no deja de ser preocupante".
Añadió que la principal fuente de esta contaminación atmosférica en Chillán es el consumo de leña, tanto domiciliaria como industrial.
La contaminación se da por la excesiva cantidad de humo que emite la leña húmeda, además de la mala calidad de los equipos utilizados para su combustión, que son ineficientes.
Según un estudio del Instituto de Investigación Forestal (Infor) sólo en la provincia de Concepción la venta de leña alcanza los 11 millones de dólares anuales y es utilizada en el 48% de los hogares. De éstos, en un 90% la utiliza para calefacción (estufas) y un 10% para la preparación de alimentos (cocinas).
Para combatir el problema la Conama sugiere invertir en tecnología adquiriendo una estufa de doble cámara de combustión que consume menos leña y genera más calor. Al mismo tiempo este método promueve que el proceso de quema de leña se realice íntegramente dentro del equipo.
Por eso, la recomendación es a la utilizar leña seca como método primordial para mitigar los daños ambientales de este tipo de combustión. Con mayor razón si en la casa hay personas asmáticas, enfermos cardíacos y menores, que son quienes más sufren con la combustión de leña húmeda.
La mejor forma
de verificar si se está utilizando correctamente el equipo de combustión
es observando el cañón del calefactor una vez encendido. Si
el humo que expele su equipo es visible, eleve la temperatura, utilizando
leña de menor grosor y abriendo el tiraje.
Aunque en Concepción y Talcahuano también se consume leña en forma masiva durante los inviernos, el problema de contaminación no sería relevante, por la exposición a los vientos que tiene la zona costera.
"Aunque nuestra provincia no está considerada como poseedora de una notoria cortina de toxinas, no debemos dormirnos en los laureles", señala Germán Oyola, jefe del área operacional de Conama Bío Bío.

