El ejercicio podría proteger al cerebro de los “accidentes cerebrovasculares silenciosos”

Trotar, nadar, montar bicicleta u otras actividades físicas de moderadas a intensas podrían proteger al cerebro de los “accidentes cerebrovasculares silenciosos”, pequeñas lesiones cerebrales que pueden llevar al declive mental y aumentar las probabilidades de accidentes cerebrovasculares posteriores, sugiere un estudio reciente.

Fuente: Health Day

“Esos accidentes cerebrovasculares silenciosos son más significativos de lo que su nombre implica, ya que se han asociado con un mayor riesgo de caídas y discapacidad de la movilidad, problemas de memoria e incluso demencia, además de accidente cerebrovascular”, señaló en un comunicado de prensa de la Academia Estadounidense de Neurología (American Academy of Neurology) el autor del estudio, el Dr. Joshua Z. Willey, de la Universidad de Columbia.

“Exhortar a las personas mayores a participar en ejercicio de moderado a intenso podría ser una estrategia importante para mantener sus cerebros sanos”, aseguró.

Para el estudio, Willey y sus compañeros de investigación recopilaron información sobre los hábitos de ejercicio de 1,238 personas que nunca habían sufrido de un accidente cerebrovascular. Alrededor del 43 por ciento afirmaron que no hacían ejercicio habitualmente; 36 por ciento hacían actividad física ligera, como jugar al golf o caminar; y 21 por ciento afirmaron que hacían ejercicio de moderado a intenso, como jugar tenis, nadar, jugar racquetball, senderismo o trotar de forma habitual.

Unos seis años más tarde, los investigadores escanearon los cerebros de los participantes, que ya tenían una edad promedio de 70 años. Los escáneres revelaron que 16 por ciento habían experimentado accidentes cerebrales silenciosos.

Los que reportaron participar en actividad de moderada a intensa tenían 40 por ciento menos probabilidades de haber desarrollado esas pequeñas lesiones cerebrales que los que no hacían ejercicio de forma habitual, encontró el estudio. No hubo diferencia en las probabilidades de lesiones cerebrales entre los que hacían ejercicio ligero y los que no hacían actividad física habitualmente.

“Por supuesto, el ejercicio ligero tiene muchos otros efectos beneficiosos, y esos resultados no deben disuadir a la gente de hacer ejercicio ligero”, anotó Willey.

Los hallazgos aparecen en la edición en línea del 8 de junio de la revista Neurology.

El estudio también encontró que los beneficios del ejercicio habitual para la salud del cerebro no aplicaban para los que no tenían seguro de salud o tenían Medicaid. “Tal vez las dificultades generales de la vida de las personas que no tienen seguro o que tienen Medicaid reducen el efecto protector del ejercicio habitual”, señaló Willey.

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