Andar en bicicleta regenera células dañadas del corazón, según último estudio

Por :
Commentarios: Off

 La actividad física aumenta la presión en las arterias del corazón y los músculos al bombear 10 veces más de caudal sanguíneo a los músculos utilizados.

Un trabajo de investigación presentado en la Sociedad Europea de Cardiología demostró que el ejercicio físico ayuda a la vascularización nueva del corazón.

En un pequeño estudio de 37 personas realizado en la Universidad de Leipzig, en Alemania, el doctor Robert Hollriegel descubrió que las personas con graves fallos cardíacos que anduvieron en bicicleta hasta 30 minutos diarios durante cuatro meses produjeron nuevas células troncales en su corazón.

Tuvieron además más vasos sanguíneos en sus músculos. Los que no hicieron ejercicio no experimentaron cambios en sus vasos sanguíneos o músculos.

El hecho de que una persona tenga problemas cardíacos no implica que deba suspender los ejercicios. De hecho, el ejercicio podría ayudar a superar esos males, según los expertos.

La mayor parte de los pacientes con fallos cardíacos tienen más de 70 años, y algunos apenas pueden caminar unos cuantos pasos sin pararse a descansar.

Los médicos creen que incluso estos pacientes se beneficiarían con ejercicios físicos livianos, como caminar o andar en bicicleta.

Para asegurarse que los pacientes pueden tolerar cierto nivel de actividad física, los médicos realizan primero una prueba para determinar sus límites máximos y asegurarse que no serán sobrepasados. Algunos planes de ejercicios son supervisados por profesionales de la salud.

“No hablamos de pacientes con problemas cardiacos agudos”, dijo el doctor John Cleland, especialista cardíaco de la Universidad de Ull, en Gran Bretaña, que es vocero de la Sociedad Europea de Cardialogía. Cleland no participó en la investigación de Hollriegel.

 “Esto impide que las personas entren en un ciclo de deterioro en el que les da miedo hacer ejercicios y evitan cualquier actividad que las deja sin respiración”, agregó el galeno.

La actividad física aumenta la presión en las arterias del corazón y los músculos al bombear 10 veces más de caudal sanguíneo a los músculos utilizados y podrían reparar las zonas dañadas.

Si el ejercicio es continuado, esas células troncales ayudan al organismo a adaptarse a la tensión, mediante la mediante el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos y el fortalecimiento de los músculos. Pero mantener esos beneficios es necesario que el ejercicio físico sea practicado con regularidad.